Las comunidades del Bajo Urubamba ponen el hombro

Cuando pensamos en Cusco, es inevitable no relacionarlo a un legado andino, sin tomar en cuenta que, el 53 % de la extensión del territorio de esta región es amazónica y se caracteriza por una gran e incomparable diversidad biológica, donde sus pobladores conservan muchas de sus tradiciones ancestrales, entre ellas la medicina tradicional.

La columna vertebral de este territorio la constituye la cuenca del río Bajo Urubamba. Nacido en los Andes cusqueños, su curso está claramente dividido en dos secciones por el Pongo de Mainique – un accidente geográfico famoso por su difícil navegación. Hacia el sur del pongo, el río se denomina Alto Urubamba, y hacia el norte, Bajo Urubamba.

El Bajo Urubamba es el territorio que nos interesa en esta historia; esta cuenca alberga a la micro red Camisea que tiene como ámbito de intervención el distrito de Megantoni, que cuenta con 31 comunidades nativas, 16 establecimientos de salud y una población programada de vacunación de 9012 personas.

Dentro del contexto que se menciona en los párrafos anteriores, el proyecto de «Apoyo a la vacunación COVID-19 en el Perú», asumió la gestión de intervención de la campaña “Bajo Urubamba pone el hombro” donde se focalizó a 16 comunidades nativas, 13 establecimientos de salud y una población asignada de 8366 habitantes.  El objetivo propuesto fue disminuir la cantidad de personas a quienes les faltaban su segunda dosis de la vacuna contra la COVID-19 para estar completamente protegidas.

vacunas covid19 amazonia cusco

El inicio: La cooperación entre organizaciones sociales y no gubernamentales

En el último trimestre del año, las bajas coberturas de vacunas en la amazonia del Cusco, específicamente en la provincia de La Convención, era una preocupación de prioridad tanto para su Municipalidad y su Red de Salud, ya que la barrera no era solo geográfica sino también, una serie de mitos inculcados por la religión y falsas noticias que impedían que muchos habitantes de la amazonia aceptaran la vacuna contra la COVID-19.

 Agustina Sebastián, 38 “Yo no quiero vacunarme no quiero ser sellada con el 666, es que la Biblia dice en Apocalipsis, el sello es del diablo ahí no veremos la cara de Dios así dice nuestra religión, aunque nos obliguen no aceptaremos eso nos dijo el pastor. La vida es de Dios, la vida es prestada, y además hay testimonios de gente que regreso de muerte que asegura que el infierno existe, y conoce la marca del diablo, si nos dejamos mandar por el 666 iremos de frente al infierno y eso durara miles de años, donde todas las prostitutas y los homosexuales arden en el infierno, aquí en Sensa unos cuantos que no creen en Dios serán sellados por la marca del 666, a nosotros Dios nos protege, por eso a muchos no nos dio el COVID. En la comunidad nadie se enfermó, y si nos obligan a vacunarnos. Igual no interesa porque yo trabajo en la chacra”

Para concretar un plan que brinde acceso a la vacunación contra la COVID-19 a las comunidades originarias en mención, era necesaria la participación de los líderes del Comité de Gestión del Bajo Urubamba (CGBU), quienes están integrados por una junta directiva elegida por los jefes de las comunidades de la cuenca del Bajo Urubamba. El proyecto los convocó para planificar acciones en cada una de las comunidades que vendría a ser intervenida. Este comité se encargó de realizar las coordinaciones con cada jefe comunal para que podamos contar con el apoyo territorial en la convocatoria a los pobladores de cada comunidad.

El equipo técnico del proyecto en conjunto con la Gerencia Regional de Salud logró gestionar recursos logísticos con la empresa y organismo cooperante quienes aportaron: 220 galones de gasolina de 90 octanos por parte de Plus Petrol y 200 galones por parte del PNUD. De lo recibido se utilizaron 260 galones, quedando 100 galones para la micro red Camisea y 60 galones para el CGBU para continuar con el proceso de vacunación contra la COVID -19. Mientras la Gerencia Regional de Salud Cusco articuló acciones con la Red de Salud de la Convención para llevar a cabo una programación de vacunas que pueda abastecer a cada comunidad.

El plan fue elaborado y gestionado por el proyecto “Apoyo a la vacunación COVID-19 en el Perú” en estrecho trabajo con la GERESA Cusco a través de la Dirección de Promoción de la Salud, con quienes se incluyó en el plan de intervención una estrategia comunicativa educacional dirigida a la población amazónica.

La estrategia

Para lograr una vacunación voluntaria e informada es importante contar con una estrategia para informar y persuadir a la población a vacunarse, al mismo tiempo era necesario que los mensajes claves en la información tengan el propósito de desmitificar algunas creencias como: creer que la vacuna es la marca del diablo. La resistencia a la vacuna se basa en mitos generados por sesgos religiosos y falsas noticias que, en muchos casos, los que   propagan este tipo de información son los mismos líderes religiosos comunales.

vacunas covid19 cusco

El área de comunicaciones de Prisma ONG, junto a la Dirección de Promoción de la Salud de la Gerencia Regional Cusco (PROMSA) plantearon una estrategia que pueda educar e informar al mismo tiempo, partiendo por recoger las percepciones de los principales líderes amazónicos en torno a la vacuna. Esto permitió que todo material de comunicación este contextualizado y validado con el público cusqueño amazónico, este proceso incluyó la validación de los mensajes técnicos por parte de PROMSA.

Para persuadir a los habitantes de las comunidades en mención fue importante que la información parta de sus principales influenciadores: líderes y jefes de su comunidad, es decir el nivel de influencia de cada líder amazónico en su comunidad es determinante para que puedan tomar decisiones.  Para concretar esta acción el proyecto convocó a dos eventos presenciales con todo el  Comité de Gestión del Bajo Urubamba- (CGBU), Consejo Machiguenga del Río Urubamba – (COMARU), Central de Comunidades Nativas Matsigenkas (CECONAMA), Organización Asháninkas y Matsigenkas del Río Apurímac (OARA), y Federación de Comunidades Nativas Yine-Yami (FENCONAYY), entre otros, donde se les presentó diversas propuestas y herramientas de comunicación como cartillas, videos y spots radiales en matsiguenga, para que puedan ser validados por los mismos líderes cusqueños amazónicos y de esta forma recoger sus percepciones sobres los mensajes clave en torno a los síntomas post vacunales, la importancia de vacunarse con la 2da dosis e identificar algunos mitos.

Todas las intervenciones contaron con el apoyo del personal de salud de cada comunidad. Al mismo tiempo, Dr. Vacu y Vacuchica, superhéroes símbolos de la vacunación, fueron parte de las actividades en los puntos de vacunación, contagiando alegría y entretenimiento con la misión de llevar las vacunas.

Para lograr lo antes mencionado, se elaboró un material comunicativo llamado “Megalam”, una herramienta de apoyo visual que se basa en la técnica narrativa del storytelling. Para el manejo de esta nueva herramienta se llevó a cabo una capacitación al personal de la dirección de Promoción de la Salud (PROMSA) quienes asumieron el rol de informar y educar a la población de las 16 comunidades en que se debía intervenir.

Esta intervención se dio con la participación de tres brigadas para cubrir las siguientes comunidades: Timpía, Chocoriari, Kamisea, Shivankoreni (brigada 1), Puerto Huallana, Camaná, Mayapo, Kirigueti (brigada 2), Puerto Rico, Miaria, Sensa, Nuevo Mundo, Nueva Vida, Nueva Luz (brigada 3). Los líderes del comité de gestión del Bajo Urubamba acompañaron cada intervención, lo cual permitió tener un mayor acceso y disponibilidad de cada comunidad.

Las brigadas sostuvieron reuniones con Jefes de Comunidades, Dirigentes del CGBU, Gerente de Desarrollo Social de la Municipalidad de Megantoni, Directores de Instituciones Educativas, Equipos de Salud y comunidad en general con la finalidad de sensibilizar sobre la importancia de la vacunación contra la COVID -19. Se estima que un promedio de 2000 personas fueron beneficiadas con esta actividad.

Otras brechas por cerrar

Las comunidades de la cuenca del rio del Bajo Urubamba no cuentan con servicios de saneamiento básico como agua potable y desagüe, lo cual representa un riesgo para la salud y alimentación de cada comunidad. Se evidenció la relación entre los servicios de salud y la población, pero en establecimientos de salud como Camisea, Chocoriari no se cuenta con profesionales de enfermería, hecho que limita el avance en la vacunación regular.

Por otro lado, se presentaron algunas dificultades como el inadecuado acceso de internet en varias comunidades, que no ha permitido validar los datos de las personas a vacunar y subir la data de población vacunada al Sistema de Control de Vacunas (SICOVAC); y al mismo tiempo las condiciones climáticas adversas por lluvias intensas, palizadas, incremento de caudal del rio; dificultaron el traslado de las brigadas hacia los puntos de vacunación.

Mirian Condori, médico serumnista del puesto de Salud de Miaria, menciona lo siguiente.  “La principal barrera que enfrentamos el personal de salud es el idioma, cada comunidad se caracteriza por tener diferente idioma como yine, machiguenga, ashaninka, y esto hace difícil tener llegada con la población. La accesibilidad a las casas, estas están muy alejadas y el clima es determinante para muchas actividades. El principal mito es de origen religioso,  la mayoría de las personas creen que esta vacuna es la marca del diablo. Otro mito popular es la idea de que la vacuna contiene un chip.”

Resultados de una intervención exitosa

La intervención contribuyó en el incremento de cobertura de acceso en 12.0% en el ámbito de la Micro Red de Salud Camisea, donde se aplicó 1411 dosis, correspondientes a 1176 primeras dosis y 235 segundas dosis a población de las comunidades nativas del Bajo Urubamba. La educación y sensibilización a 2000 habitantes aproximadamente de Comunidades Originarias, que recibieron información oficial sobre los beneficios de las vacunas contra la COVID 19. Se logró articular a Jefes de Comunidades, Empresas Privadas, ONG locales, Municipalidad Distrital de Megantoni, para la concreción del Plan “Bajo Urubamba pone el Hombro”.

covid19 cusco amazonia

Silvia Díaz, niña de 12 años, menciona lo siguiente: “Me vine a vacunar porque mi papá me dijo que debo vacunarme por mi seguridad, y pienso que el coronavirus es una enfermedad que mata, mis amiguitos de mi escuela no quieren venir a vacunarse, parece que no les importa”.

 Anita Collantes 73 años, menciona lo siguiente: “Pienso que la vacuna contra la COVID-19 es igual que todas las vacunas, cuando me vacune contra la fiebre amarilla, no me contagie con esta enfermedad y con la vacuna para la COVID, será igual. Por eso no me contagiaré. Muchos integrantes de mi familia se enfermaron del COVID-19 y antes de la vacuna no podía verlos. Pero igual yo iba, para que ellos no se preocupen es que me vengo a vacunar. Después de vacunarme me siento tranquila”.

 

El contenido de esta nota es responsabilidad de los autores y no refleja necesariamente las opiniones o posiciones de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional o del Gobierno de los Estados Unidos.

Comentarios

Prisma ONG