Índice global del hambre Perú fue el eje del primer webinar organizado por Prisma ONG en el marco de sus 40 años, como parte de una serie de espacios orientados a posicionar el análisis técnico en la agenda del desarrollo social.
El evento, reunió a especialistas para analizar la situación del hambre en el país a partir del Índice Global del Hambre (GHI), un indicador internacional elaborado por Welthungerhilfe, Concern Worldwide y el Instituto Internacional de Investigación sobre Políticas Alimentarias.
Hambre en Perú: estancamiento y retroceso
De acuerdo con el estudio realizado por el investigador Miguel Pintado, el Indice Global del Hambre en el Perú ha retrocedido a niveles del año 2010.
En comparación con el índice promedio del mundo, que se encuentra cercano a 7 puntos, el promedio del Perú se ubica alrededor en 18.8 puntos, lo que refleja una situación significativamente más crítica en el país.

El indicador mejoró entre 2010 y 2019, pero a partir de la pandemia, el avance se revirtió.
“La situación del hambre en el Perú es muy difícil y todavía no se puede revertir en el corto plazo.”
— Miguel Pintado
Otro dato crítico: el deterioro se ha expandido territorialmente.
Actualmente, 8 departamentos presentan niveles graves de hambre, cuando antes era solo uno.
Lima: el nuevo foco de deterioro
Uno de los hallazgos más relevantes en el Índice global del hambre Perú, fue que la crisis que persiste es el cambio en la geografía del problema.
“El problema alimentario se ha agudizado en Lima, superando incluso a otras regiones.”
— Miguel Pintado
Esto marca un quiebre: el hambre ya no es solo rural.
Las principales ciudades del país, especialmente Lima Metropolitana, están explicando gran parte del deterioro reciente.
Desigualdad estructural: la clave del problema
El análisis también mostró que el hambre en el Perú está profundamente vinculado a la desigualdad.
Un dato contundente:
- En algunos hogares, el gasto en alimentos supera el 60% del presupuesto total, lo que evidencia alta vulnerabilidad económica.
El director de Helvetas en Perú, Richard Haep, lo sintetizó así:
“El problema no es solamente de ingresos, sino de una enorme desigualdad en el acceso a servicios que se arrastra desde hace décadas.”
— Richard Haep
Por su parte, la economista Carolina Trivelli aportó una lectura estructural del problema, señalando que el deterioro no puede explicarse solo por la coyuntura reciente, sino por la persistencia de brechas en pobreza, desigualdad y debilidad de políticas públicas (según su intervención en el panel).
Hambre más allá de lo económico
El análisis también evidenció que el problema no se limita a la disponibilidad de alimentos.
“El hambre hoy es principalmente un problema de acceso económico a los alimentos, no de producción.”
— Miguel Pintado
Esto explica por qué, pese a mejoras en indicadores macroeconómicos en años anteriores, el déficit alimentario se mantuvo prácticamente estancado.
Además, factores como la inflación, la crisis climática y la inestabilidad económica han agravado esta situación en los últimos años.
Un problema complejo de nutrición
Desde la política pública, Marines Sánchez Griñán enfatizó que el problema es más amplio que el hambre tradicional:
“La situación no es solamente un tema de hambre, es un problema más complejo que incluye subnutrición, sobrepeso y obesidad.”
— Marines Sánchez Griñán
Esto evidencia la llamada doble o triple carga de la malnutrición, que exige respuestas más integrales.
Sobre el Índice Global del Hambre (GHI)
Una serie de webinars para incidir en la agenda pública
Este primer webinar, moderado por Delia Haustein, forma parte de la serie Claves del Desarrollo, organizada por Prisma ONG en el marco de sus 40 años, orientada a generar espacios de análisis, diálogo técnico y articulación entre actores clave.
El diagnóstico es claro: el índice global del hambre Perú no solo refleja una crisis persistente, sino también la necesidad urgente de respuestas estructurales.




