Seguridad alimentaria frente al Fenómeno El Niño en Perú 

Seguridad alimentaria frente al Fenómeno El Niño en Perú 

PRISMA ONG. Mujer agricultora andina sostiene una coliflor cultivada en el campo, imagen de la producción de alimentos en Perú.

Fotografía de una agricultora andina con una hortaliza cosechada. Ilustra la importancia de la producción agrícola familiar para la seguridad alimentaria y los medios de vida en Perú.

Seguridad alimentaria en tiempos del Fenómeno El Niño: proteger la nutrición y los medios de vida de las familias exige anticipar los riesgos climáticos, fortalecer capacidades y desarrollar respuestas sostenibles. 

El Fenómeno El Niño representa un desafío para la seguridad alimentaria en el Perú. Sus efectos sobre las actividades productivas, el abastecimiento de alimentos y los ingresos familiares pueden profundizar las condiciones de vulnerabilidad de una población que ya enfrenta dificultades para acceder a una alimentación adecuada. 

En el marco del Día Mundial de la Alimentación, Prisma ONG destaca la necesidad de pasar de respuestas centradas únicamente en la emergencia hacia estrategias integrales que articulen nutrición, desarrollo económico, fortalecimiento de capacidades y gestión del riesgo climático. 

La preocupación adquiere especial relevancia frente al escenario climático del país. En su comunicado oficial N° 17-2026 del 28 de septiembre de 2026, la Comisión Multisectorial encargada del Estudio Nacional del Fenómeno El Niño (ENFEN) se ratifica en el estado de alerta de El Niño Costero y señaló su posible continuidad hasta 2027, reforzando la importancia de anticipar medidas de prevención y preparación. 

El hambre en el Perú: una vulnerabilidad que precede al Fenómeno El Niño 

PRISMA ONG. Joven agricultor junto a cultivos de hortalizas en un fitotoldo de estructura arqueada en una comunidad andina.

PRISMA ONG. Agricultor en un espacio de cultivo de hortalizas protegido mediante una estructura para fitotoldo. Esta tecnología puede favorecer la producción agrícola en zonas altoandinas expuestas a condiciones climáticas adversas.

Los riesgos climáticos se presentan en un contexto de desafíos estructurales para la alimentación. 

Durante el webinar Claves del Desarrollo: Índice Global del Hambre, una lectura desde el Perú, organizado por Prisma ONG en el marco de sus 40 años, especialistas analizaron el deterioro de la situación alimentaria y advirtieron que las dificultades de acceso económico, la desigualdad y las brechas persistentes continúan condicionando la alimentación de las familias. 

Uno de los hallazgos centrales fue que el hambre no puede explicarse únicamente por una producción insuficiente. La capacidad de los hogares para adquirir alimentos es igualmente determinante, especialmente cuando sus ingresos son limitados o inestables. 

El investigador Miguel Pintado destacó que el problema alimentario se ha agudizado en Lima Metropolitana, evidenciando que la inseguridad alimentaria no afecta exclusivamente a las poblaciones rurales. 

Por su parte, la economista Carolina Trivelli planteó la necesidad de abordar las brechas estructurales vinculadas con la pobreza, la desigualdad y las políticas públicas.

Estos hallazgos refuerzan una preocupación central: el Fenómeno El Niño puede agravar condiciones de inseguridad alimentaria que ya existen, al afectar simultáneamente la producción, las cadenas de abastecimiento y los medios de vida. 

¿Cómo afecta el Fenómeno El Niño a la seguridad alimentaria? 

PRISMA ONG.Hombre realiza labores agrícolas en una parcela de la sierra peruana acompañado por integrantes de una comunidad andina.

Actividad agrícola en una comunidad de la sierra peruana. PRISMA ONG.Imagen vinculada al fortalecimiento de capacidades productivas y medios de vida, componentes relevantes para la seguridad alimentaria.

La seguridad alimentaria comprende cuatro dimensiones fundamentales: disponibilidad, acceso, utilización y estabilidad de los alimentos. 

Los fenómenos climáticos extremos pueden comprometer estas dimensiones de diferentes maneras: 

  • Disponibilidad: los daños a cultivos, a la infraestructura productiva y de distribución y comercialización, pueden reducir la oferta y aumentar el precio de los alimentos. 
  • Acceso: las interrupciones del transporte, las dificultades de comercialización, el aumento de precios y la pérdida de ingresos pueden limitar la capacidad de compra de las familias. 
  • Utilización: las afectaciones al acceso a agua segura, saneamiento y servicios de salud pueden incrementar los riesgos sanitarios, aumentar la frecuencia de las enfermedades como la diarrea, el dengue y dificultar una nutrición adecuada. 
  • Estabilidad: la recurrencia de eventos climáticos extremos puede comprometer la continuidad de la alimentación y los medios de vida. 

En consecuencia, garantizar la seguridad alimentaria no significa únicamente asegurar que existan alimentos suficientes. También requiere que las familias puedan acceder a ellos, consumirlos en condiciones adecuadas y mantener ese acceso los servicios básicos a lo largo del tiempo. 

Seguridad alimentaria y nutrición: proteger a las poblaciones más vulnerables 

Cuyes de diferentes colores en compartimentos de crianza construidos con madera y malla. Prisma ONG.

Los efectos de una emergencia climática no se distribuyen de manera uniforme. Los hogares con ingresos inestables, las familias que dependen de actividades agropecuarias y aquellas con niñas y niños pequeños pueden enfrentar mayores dificultades para mantener una alimentación adecuada. 

En la primera infancia, la nutrición requiere especial atención por su relación con el crecimiento, el desarrollo, la salud y las capacidades a futuro. La diversidad de la alimentación, las prácticas adecuadas de cuidado y el acceso a servicios esenciales son componentes fundamentales para prevenir la desnutrición, la anemia y la mala nutrición(exceso de peso). 

Por ello, las estrategias de seguridad alimentaria deben proteger el acceso a los alimentos y garantizar la continuidad de los servicios de salud. También deben promover prácticas de alimentación saludable y asegurar el acceso a agua segura.

Las consecuencias de una crisis alimentaria pueden extenderse más allá de la emergencia inmediata. Sus efectos pueden comprometer las oportunidades de desarrollo de las familias a largo plazo.

La experiencia de Prisma: fortalecer capacidades para reducir vulnerabilidades 

PRISMA ONG. Hombre realiza labores agrícolas en una parcela de la sierra peruana acompañado por integrantes de una comunidad andina.La seguridad alimentaria requiere intervenciones que respondan tanto a las necesidades inmediatas como a los factores estructurales que condicionan el bienestar de las familias. 

A lo largo de su trayectoria, Prisma ONG ha desarrollado intervenciones en nutrición, salud, desarrollo económico y fortalecimiento de capacidades. Estas acciones promueven la articulación entre comunidades, instituciones públicas y aliados estratégicos.

Esta experiencia institucional demuestra la importancia de integrar la prevención de la malnutrición, la mejora de los medios de vida y la participación comunitaria. Asimismo, destaca la necesidad de fortalecer los servicios esenciales para contribuir al bienestar de las familias.

Frente a los riesgos climáticos, estos componentes adquieren especial relevancia. Proteger la seguridad alimentaria implica fortalecer las capacidades de las familias para sostener sus actividades económicas y acceder a servicios adecuados. También es necesario reducir su exposición a situaciones de vulnerabilidad.

Desde esta perspectiva, Prisma, como organización técnica implementadora, contribuye al desarrollo de soluciones integrales basadas en evidencia. Estas soluciones se adaptan a las necesidades de las poblaciones con las que trabaja.

De la emergencia a la prevención: ¿qué estrategias fortalecen la seguridad alimentaria? 

Construir resiliencia alimentaria frente al Fenómeno El Niño exige una respuesta articulada que trascienda la atención inmediata de las emergencias. 

Entre las estrategias prioritarias destacan la organización comunitaria, el fortalecimiento de los medios de vida y la diversificación de actividades productivas. También son fundamentales la prevención de la malnutrición y el desarrollo de capacidades locales para anticipar y gestionar riesgos.

Asimismo, es necesario fortalecer la coordinación entre los sectores de agricultura, salud, desarrollo e inclusión social y gestión del riesgo de desastres. Esta articulación permite promover decisiones sustentadas en información oportuna.

La asistencia técnica, la participación comunitaria y la articulación institucional permiten abordar las necesidades alimentarias desde una perspectiva de desarrollo sostenible. 

«Frente al Fenómeno El Niño, la seguridad alimentaria debe abordarse desde la prevención. No basta con garantizar alimentos durante una emergencia; necesitamos fortalecer los medios de vida, las capacidades comunitarias y los servicios que permiten a las familias sostener una alimentación adecuada. Esa mirada integral es fundamental para reducir vulnerabilidades a largo plazo». 

Delia Haustein, miembro del Consejo Directivo de Prisma 

Día Mundial de la Alimentación: innovar hoy para nutrir mañana 

Prisma O

El Día Mundial de la Alimentación 2026, impulsado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) bajo el lema «Innovar hoy para nutrir mañana», invita a promover soluciones que combinen conocimientos, nuevas herramientas y enfoques inclusivos para transformar los sistemas agroalimentarios. 

En el Perú, este llamado adquiere especial importancia frente a los riesgos climáticos y las desigualdades que condicionan el acceso a una alimentación adecuada. 

La innovación también implica fortalecer las capacidades de las comunidades, mejorar la articulación entre instituciones y aprovechar la evidencia para desarrollar intervenciones sostenibles. 

Desde su experiencia en salud, nutrición y desarrollo económico, Prisma ONG reafirma la importancia de impulsar soluciones integrales que contribuyan a reducir vulnerabilidades y fortalecer las oportunidades de desarrollo. 

Frente al Fenómeno El Niño, la seguridad alimentaria debe abordarse desde la prevención. Las comunidades necesitan identificar a sus miembros más vulnerables, conocer su ubicación y reconocer sus necesidades. Asimismo, las autoridades deben prepararse para activar respuestas tempranas, basadas en información oficial del SENAMHI, ENFEN, COEN y COER.

La respuesta no debe limitarse a garantizar alimentos durante la emergencia. También debe fortalecer anticipadamente los medios de vida, las capacidades comunitarias y los servicios esenciales de salud, agua y transporte. Esta mirada integral es fundamental para que las familias mantengan una alimentación adecuada y reduzcan su vulnerabilidad a largo plazo

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