Lactancia materna y desarrollo infantil están estrechamente relacionados durante una de las etapas más decisivas de la vida. En los primeros meses de vida, una nutrición adecuada, la protección frente a enfermedades, el vínculo afectivo y la atención oportuna contribuyen a establecer las bases para el crecimiento, el aprendizaje y la salud futura.
Esta relación adquiere especial importancia ante la presencia de El Niño Costero. Las lluvias intensas, las inundaciones y las afectaciones a los servicios de agua, saneamiento y salud pueden incrementar la vulnerabilidad de gestantes, recién nacidos y niños pequeños. En este contexto, proteger la lactancia materna es una acción concreta de salud pública, pero también una tarea que exige sistemas preparados y familias adecuadamente acompañadas.
La lactancia materna en el Perú: avances y brechas pendientes
Durante 2025, el 71,1 % de los niños menores de seis meses recibió lactancia materna exclusiva en el Perú, de acuerdo con la Encuesta Demográfica y de Salud Familiar. El resultado representó un incremento de 3,7 puntos porcentuales frente al 67,4 % registrado en 2024. La cobertura fue mayor en el área rural, con 79,8 %, que en el área urbana, donde llegó al 67,9 %.
El avance logrado es importante, pero la cifra también muestra una brecha de 28.9% es decir, que aproximadamente tres de cada diez menores de seis meses todavía no recibieron lactancia materna exclusiva durante 2025.
La lactancia no depende únicamente de la decisión o voluntad de una madre. Su inicio y continuidad están condicionados por la atención recibida durante el embarazo y el parto, el acompañamiento posterior, la capacidad del personal de salud para resolver dificultades, el entorno familiar y las condiciones laborales y comunitarias.
Por ello, mejorar los indicadores requiere ir más allá de las campañas informativas. Es necesario fortalecer de manera permanente los servicios, las competencias profesionales y las redes de apoyo que acompañan a las mujeres durante esta etapa.
Lactancia materna y desarrollo infantil, están íntimamnete relacionadas por ellos la urgencia y permanencia de trabajar para fortalecer su práctica.
Lactancia materna y desarrollo infantil: una relación que debe entenderse integralmente
Los primeros años constituyen un periodo de rápido desarrollo cerebral. En esta etapa, la calidad de la nutrición, el cuidado, la estimulación, la protección y las interacciones con los adultos influyen en la formación de las bases para el aprendizaje, la salud y el comportamiento.
La leche materna proporciona la energía y los nutrientes que el bebé necesita durante sus primeros meses. También contiene anticuerpos que ayudan a protegerlo frente a enfermedades frecuentes durante la infancia. La Organización Mundial de la Salud señala, además, que los niños amamantados presentan, en promedio, mejores resultados en pruebas de inteligencia.
Sin embargo, la relación entre lactancia y desarrollo cerebral debe comunicarse con mayor precisión y detalle rigor. La lactancia materna contribuye al desarrollo infantil, pero no actúa de manera aislada ni determina por sí sola las capacidades futuras de un niño.
El desarrollo cerebral es un proceso multifactorial en el que intervienen:
- la nutrición adecuada;
- la salud de la madre y del bebé;
- la estimulación y el aprendizaje temprano;
- el cuidado sensible y el vínculo afectivo;
- la protección frente a enfermedades y situaciones de violencia;
- el acceso oportuno a servicios de salud, agua y saneamiento.
La lactancia materna forma parte de este conjunto de condiciones esenciales y proporciona una base nutricional e inmunológica especialmente relevante al comienzo de la vida.
¿Qué significa lactancia materna exclusiva?
La lactancia materna exclusiva significa que, durante los primeros seis meses, el bebé recibe únicamente leche materna, sin otros alimentos, ni líquidos, ni siquiera agua, salvo medicamentos, vitaminas o sales de rehidratación indicados por profesionales de salud.
La Organización Mundial de la Salud y UNICEF recomiendan iniciar la lactancia durante la primera hora después del nacimiento, mantenerla de manera exclusiva hasta los seis meses y continuarla, junto con alimentos complementarios seguros y adecuados, hasta los dos años o más.
Estas recomendaciones deben acompañarse de orientación individual. Las madres que enfrentan dolor, dificultades de agarre, problemas de salud, baja producción de leche percibida u otras situaciones necesitan consejería especializada y seguimiento, no juicios ni mensajes que trasladen toda la responsabilidad hacia ellas.
El Niño puede aumentar los riesgos para la salud infantil
El 17 de julio de 2026, la Comisión Multisectorial encargada del Estudio Nacional del Fenómeno El Niño (ENFEN) mantuvo el estado de Alerta de El Niño Costero . El documento estimó que el evento podría continuar hasta abril de 2027 y señaló que era más probable que mantuviera una magnitud fuerte, aunque no descartó una magnitud extraordinaria hacia finales de 2026.
Esto no significa que todos los territorios enfrentarán los mismos efectos. Los riesgos dependerán de la exposición, las condiciones locales, la vulnerabilidad de las comunidades y la capacidad de preparación y respuesta de cada territorio.
La Organización Panamericana de la Salud advierte que los eventos asociados con El Niño pueden afectar la disponibilidad de agua segura, la seguridad alimentaria, los establecimientos de salud y la continuidad de servicios esenciales. También pueden incrementar el riesgo de enfermedades transmitidas por el agua y por vectores.
En materia de salud materna y neonatal, las inundaciones, sequías u otros eventos extremos pueden dificultar:
- el traslado hacia los establecimientos;
- el acceso a controles prenatales y posnatales;
- la atención de emergencias obstétricas;
- el abastecimiento de medicamentos e insumos;
- el acceso a agua segura y saneamiento;
- el seguimiento nutricional de los niños pequeños.
Los menores de cinco años se encuentran entre los grupos más vulnerables cuando las emergencias afectan los cultivos, los medios de vida y el acceso sostenido a alimentos y servicios básicos.
¿Por qué la lactancia materna es especialmente importante durante una emergencia?
Durante una emergencia, la leche materna representa una fuente de alimentación segura, disponible y adaptada a las necesidades del bebé. No requiere agua para su preparación, almacenamiento, combustible ni utensilios que puedan contaminarse cuando las condiciones de higiene son deficientes.
Además, sus componentes inmunológicos ayudan a proteger al bebé frente a infecciones, una ventaja especialmente importante cuando aumentan los riesgos de enfermedades diarreicas o respiratorias.
Esto no significa que la lactancia pueda resolver por sí sola los efectos de una emergencia. Las madres necesitan alimentación, descanso, protección, atención de salud, espacios seguros y apoyo especializado para iniciar o mantener la lactancia.
Cuando un bebé no puede recibir leche materna, su alimentación debe evaluarse individualmente y contar con orientación profesional. En situaciones de emergencia, la preparación de fórmulas infantiles puede representar riesgos adicionales cuando no existe acceso continuo a agua segura, higiene, utensilios limpios y abastecimiento suficiente.
Proteger la lactancia exige servicios de salud preparados
La Semana Mundial de la Lactancia Materna 2026, desarrollada del 1 al 7 de agosto, tiene como lema “Lactancia materna para un comienzo sostenible en la vida: fortalecer lo que funciona”. El llamado internacional pone énfasis en evaluar resultados, ampliar las intervenciones efectivas y consolidar sistemas de apoyo sostenibles.
Esta mirada es especialmente pertinente ante El Niño. Proteger la lactancia materna exige acciones coordinadas antes, durante y después de una emergencia:
- capacitar al personal de salud para brindar consejería basada en evidencia;
- mantener los controles prenatales, posnatales y de crecimiento y desarrollo;
- identificar tempranamente dificultades en la lactancia;
- reforzar la vigilancia nutricional de gestantes y niños;
- garantizar agua segura y saneamiento en los establecimientos;
- desarrollar mecanismos de atención móvil o comunitaria;
- brindar información clara y culturalmente pertinente;
- involucrar a las familias y organizaciones comunitarias;
- evitar la distribución indiscriminada de sucedáneos de la leche materna.
No basta con recomendar la lactancia. Las mujeres deben encontrar una cadena de apoyo que funcione desde el establecimiento de salud hasta el hogar y la comunidad.
“Ante un escenario climático adverso, proteger la lactancia materna no consiste solamente en informar a las madres. Requiere servicios de salud preparados, personal con competencias, seguimiento oportuno y redes comunitarias capaces de acompañar a cada familia. Esa respuesta protege la nutrición, la salud y el desarrollo infantil desde el inicio de la vida”.
Nelly Mercado
Gerente de intervenciones estrtaégicas en salud y saneamiento de Prisma ONG
De la evidencia a la respuesta en el territorio
La preparación ante El Niño debe integrar la salud maternoinfantil, la nutrición, la vigilancia comunitaria y el acceso a agua y saneamiento. Estos componentes no pueden abordarse de manera separada cuando una emergencia afecta simultáneamente la alimentación, las condiciones sanitarias y la continuidad de la atención.
Desde su experiencia en salud y protección social, Prisma impulsa intervenciones que articulan el fortalecimiento del primer nivel de atención, el desarrollo de capacidades, la participación comunitaria y el seguimiento de resultados.
Este enfoque permite transformar las recomendaciones técnicas en respuestas adaptadas a las condiciones de cada territorio. También ayuda a identificar anticipadamente a las familias con mayores dificultades y a mantener servicios esenciales aun cuando existen barreras geográficas, sanitarias o climáticas.
La evidencia ya muestra qué prácticas protegen la salud y favorecen el desarrollo infantil. El desafío es convertir ese conocimiento en servicios preparados, profesionales capacitados y comunidades capaces de responder antes de que los riesgos se conviertan en daños evitables.
Preguntas frecuentes sobre lactancia materna y El Niño
¿Por qué la lactancia materna ayuda a proteger al bebé durante El Niño?
Porque proporciona una alimentación segura que no requiere agua para su preparación y contiene anticuerpos que ayudan a proteger frente a enfermedades. Su continuidad debe complementarse con atención de salud, vigilancia nutricional, agua segura y apoyo a las madres.
¿Hasta qué edad se recomienda la lactancia materna exclusiva?
La OMS y UNICEF recomiendan lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses. Desde esa edad deben incorporarse alimentos complementarios seguros y adecuados, manteniendo la lactancia hasta los dos años o más.
¿La lactancia materna garantiza el desarrollo cerebral del niño?
No por sí sola. La lactancia contribuye al desarrollo infantil, pero el cerebro también necesita nutrición adecuada, estimulación, afecto, protección, salud y un entorno seguro.
¿Qué deben hacer los servicios de salud ante una emergencia climática?
Deben mantener la atención materna e infantil, fortalecer la consejería, vigilar el estado nutricional, garantizar agua y saneamiento, identificar a las familias vulnerables y activar mecanismos comunitarios o móviles para evitar interrupciones.
¿Qué debe hacer una madre que tiene dificultades para amamantar?
Debe buscar apoyo de personal de salud capacitado. Muchas dificultades pueden mejorar mediante la evaluación del agarre, la posición, la frecuencia de las tomas y las condiciones de salud de la madre y del bebé. Cada situación debe recibir orientación individual y respetuosa.
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