
En PRISMA trabajamos con la certeza que la educación, la salud y la nutrición son potenciadores del desarrollo del país al aportar a la formación de su capital humano y social. Por ello la inversión en educación y salud requieren de un enfoque integral y sostenido que permita lograr un impacto positivo en la calidad de vida de la población.
Entre 1988 y 1996 pudimos canalizar nuestra preocupación por el estado nutricional del escolar peruano, logrando atender a un promedio de 250 mil escolares por año a nivel nacional a través del programa de nutrición infantil PANFAR (Programa de Alimentación y Nutrición a las Familias en Alto Riesgo).
Hemos consolidado experiencias exitosas de trabajo con el Sector Educación durante la última década, que continuamos aplicando en nuevos proyectos orientados a mejorar la educación peruana.
Desde el año 2000, PRISMA retoma un trabajo estrecho en el ámbito de la educación, inicialmente a través de la promoción de Escuelas saludables, luego con la capacitación de maestros para la promoción de prácticas adecuadas de salud, nutrición e higiene y la promoción de una mayor participación de la comunidad que permita asegurar la sostenibilidad de las intervenciones.
Nuestras acciones en el campo educativo priorizan la organización y gestión organizacional, la participación activa de la comunidad educativa, el fortalecimiento de capacidades, la comunicación incluyendo la elaboración de materiales educativo-comunicacionales adaptados culturalmente, la movilización social, el uso de medios y espacios locales; manejo de información con sistemas que permitan monitorear los avances y resultados, así como la incidencia y abogacía en todos los niveles de intervención para que haya un trabajo articulado .
La población objetivo de nuestros proyectos y programas son los alumnos, sus familias, y los docentes de programas e instituciones educativas públicas; con énfasis en aquellos grupos excluidos y con menos oportunidades de los ámbitos urbanos y rurales en todo el país.